SINOPSIS:

A lo largo de los tiempos, se han descrito seres con características especiales, sea por su fuerza, por su inteligencia, por algún defecto físico, (que han devenido en monstruos) o por su estatura.

Por un lado, los gigantes, enormes seres mencionados ya en los escritos babilónicos (Gilgamesh era uno de ellos), luego retomados en las escrituras sagradas judeocristianas - por solo citar alguna descripción en el Antiguo Testamento, en Génesis 6:4 se lee lo siguiente: "Y había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz (hijos). Estos son los héroes de la antiguedad, hombres de renombre"- y más tarde, por distintas mitologías: la egipcia, la griega, la romana, la de los pueblos hindúes y, por supuesto, en América y Asia.

Por otro lado, su contratapartida, los seres diminutos, habitantes tanto del aire, del agua, e incluso del fuego. Estos seres elementales parecen tener un contacto más fluido con los seres humanos, están más relacionados a la tierra y a su entorno, y pertenecen de forma inequívoca al reino feérico, con el que comparten espacio con sus otros habitantes.

EL LIBRO DE LOS GIGANTES - HARLOCK

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A lo largo de los tiempos, se han descrito seres con características especiales, sea por su fuerza, por su inteligencia, por algún defecto físico, (que han devenido en monstruos) o por su estatura.

Por un lado, los gigantes, enormes seres mencionados ya en los escritos babilónicos (Gilgamesh era uno de ellos), luego retomados en las escrituras sagradas judeocristianas - por solo citar alguna descripción en el Antiguo Testamento, en Génesis 6:4 se lee lo siguiente: "Y había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz (hijos). Estos son los héroes de la antiguedad, hombres de renombre"- y más tarde, por distintas mitologías: la egipcia, la griega, la romana, la de los pueblos hindúes y, por supuesto, en América y Asia.

Por otro lado, su contratapartida, los seres diminutos, habitantes tanto del aire, del agua, e incluso del fuego. Estos seres elementales parecen tener un contacto más fluido con los seres humanos, están más relacionados a la tierra y a su entorno, y pertenecen de forma inequívoca al reino feérico, con el que comparten espacio con sus otros habitantes.